Adriana Rosenzvaig, secretaria general de UNI Américas: “Es imposible trabajar a nivel sindical si no se tiene una mirada internacional”


La UNI global es una organización internacional de trabajadores presente en más 320 países de los cuatro contienes y cuenta con 20 millones de trabajadores afiliados, entre ellos, los asociados a la Confederación Bancaria. La representante máxima de esta organización mundial en América es la dirigente argentina Adriana Rosenzvaig, con quien conversamos durante la gira que hizo por el país junto a André Rodríguez, director de UNI Américas Finanzas.

“La UNI (Union Network International – Red internacional de Sindicatos) -nos cuenta Adriana Rosenzvaig-, surgió el año 2000 de la fusión de cuatro grandes internacionales: la FIET (el sindicato global del sector de empleados privados y de servicios), la Internacional de Comunicaciones, la Federación Gráfica Internacional y la Internacional de los Medios de Comunicación y del Espectáculo, organizaciones que vieron la necesidad de aunar fuerzas ante la concentración de las empresas multinacionales”. “La historia probó que nuestra decisión fue completamente aceptada, no se hubiera podido sobrevivir en soledad, por el achicamiento que sufrieron las industrias, como por ejemplo el sector gráfico”, relata Adriana.

“El 2005 decidimos redoblar la apuesta y nos pasamos a llamar UNI Sindicato global. Nosotros planteamos ahora que somos un sindicato global, esto implica que nosotros queremos también a nivel nacional que la gente converja en grandes movilizaciones, que tenga una voz, un poder de decisión frente a las grandes empresas y en la mesa donde se juega la gobernabilidad de una globalización injusta y desigual”.

-La UNI es precursora de varios Acuerdos Marco entre empresas transnacionales, ¿Cuáles son los beneficios de estos acuerdos?

“Si bien los Acuerdos Marcos no son perfectos y muchos de ellos nos cuestan mucho desde el punto de vista de la operatividad, creemos que una de las funciones de la UNI es crear una nueva gobernabilidad basada en la defensa de los intereses de los trabajadores en una globalización regida solamente por el lucro. Cambiar las reglas del juego y situarnos en una posición en donde las economías miren a la creación de empleo de calidad y no a la defensa de los bancos y del sistema financiero solamente; al trabajo digno, a sistemas sociales que den respuesta a la gente y Estados actuantes, un Estado que regule en favor de los  ciudadanos, del pueblo”.

-¿De 2000 a la fecha, cuáles han sido los mayores logros de UNI Global?

“Nosotros hemos firmado 48 acuerdo globales de 2000 a la fecha, algunos de ellos con éxitos muy importantes de sindicalización, como es el caso de Carrefour, que logramos sindicalizar en escenarios muy adversos como Rumania, Turquía, Colombia… Redes sociales que han logrado constituirse en problemas reales para las empresas como es el caso de Walmart. En donde nosotros no tenemos un acuerdo global, la empresa no sede. También hemos creado problemas reales a la empresa, como en el caso de Sudafrica, donde la empresa compró Massmart, que es un supermercado local, y planteaban despedir 500 trabajadores sindicalizados. Nosotros llevamos a la Corte de Sudáfrica este problema, llevamos compañeros chilenos, argentinos y norteamericanos y un equipo de abogados, y logramos que la compra no fuera aceptada por el estado sudafricano bajo esas condiciones y que Walmart tuviera que negociar y que perdieran mucho dinero en todo este proceso que duró casi dos años.

También está, últimamente,  la firma del acuerdo de seguridad en Bangladesh que es muy importante. En Bangladesh se desplomó un edificio donde murieron 1.127 personas* y más de 2 mil quedaron heridas. Este accidente tiene para mí la dimensión histórica de lo que fue el 8 de Marzo con el incendio del taller textil y lo que fue el 1º de Mayo, en término del mensaje simbólico. Ahí la codicia, la irresponsabilidad, la falta de límite del capitalismo globalizado, hace que las grandes marcas produjeran por salarios miserables. Cuando los trabajadores ven las grietas en el edificio, no les dan permiso para salir, amenazándolos con que van a perder el día de trabajo y se desploma. La reacción de UNI y de Industriol, que es otro sindicato global que representa a los trabajadores de la manufactura, hizo que pudiéramos firmar un acuerdo, con casi 70 empresas concernidas –todavía hay empresas chilenas que están produciendo en Bangladesh y que tienen que firmar este acuerdo que plantea medidas regulatorias y que los trabajadores tienen derechos a organizar sindicatos y comisiones de higiene y seguridad democráticamente elegidas. Este es un hecho realmente relevante en términos del camino que recorrimos en UNI, que implica que estemos preparados para que a los dos días de la catástrofe provocada por esta voracidad capitalista, nosotros tuviéramos un instrumento para comprometer a las empresas, porque son ellas las que tienen la responsabilidad de cambiar las condiciones de trabajo en estos lugares.

Estos son algunos éxitos que obtuvimos a través de la firma de acuerdos globales, más otros que estamos obteniendo, no porque la empresa ceda, sino porque logramos mantener un espíritu de lucha y una estrategia apropiada con respecto a multinacionales que son realmente salvajes en su relación con los trabajadores”.

-¿Qué le diría a los socios de sindicatos chilenos, que les cuesta sindicalizarse, pero además, desconfían de la afiliación a organizaciones mayores. ¿Cuál es la importancia de generar estas redes.

“En primer lugar Chile además de la baja tasa sindicalización tiene un problema grave de fragmentación que está favorecido por las leyes y por los empresarios, pero también por la falta de experiencia, que hace pensar que con un sindicato de 20 personas se puede realmente luchar contra una empresa. Nuestro planteo en Chile es analizar qué cosas nos separan, si realmente tiene que ver con intereses individuales que no tienen nada que ver con los intereses de los trabajadores y hacer un esfuerzo de coordinar en las cosas sustanciales y críticas que nos afectan. En este sentido hemos hecho algunos pasos importantes en Walmart, en Prosegur, en donde hemos armado redes entre los sindicatos, por lo menos ahora se sientan para discutir temas centrales para los trabajadores que representan. El segundo tema es que hoy la economía tiene un nivel de globalización en donde los sindicatos nacionales no pueden encontrar respuestas si se atienen a la agenda nacional porque todo trasciende la frontera. La economía chilena, aún siendo un país pequeño relativamente, es una economía que está totalmente transnacionalizada, y el sector financiero es fundamental, para eso necesitamos sindicatos fuertes y con una mirada internacionalista. Nosotros soñábamos con el internacionalismo en términos éticos pero hoy es una demanda práctica, es imposible trabajar a nivel sindical si no se tiene una mirada internacional. Nuestro planteamiento es: desde la debilidad no se consigue nada, hay que tener la valentía para romper barrera para crecer y ser fuerte.”

*El siniestro de Savar, el peor de la industria textil en la historia de Bangladesh, causó la muerte de 1.127 personas y heridas a 2.438.

La operación de rescate de cadáveres y desescombro duró casi tres semanas y puso así en la palestra la precaria situación del sector, que tiene la mano de obra más barata del planeta.

El Gobierno de Bangladesh, representantes de la industria textil y sindicatos firmaron el 25 de julio un acuerdo para aumentar la supervisión y seguridad en las fábricas del ramo.

A principios de mes unas setenta marcas de ropa multinacionales habían acordado ya implementar el acuerdo mientras este se negociaba.

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