Cobre cae y alcanza su menor valor en ocho meses, en medio de pesimistas perspectivas para China.


Pulso Económico – Patricio Guzmán S.

“El cobre cerró las operaciones de hoy con una baja de 0,93% en la Bolsa de Metales de Londres, alcanzando su menor valor en los últimos ocho meses, por un aumento de las preocupaciones sobre los altos inventarios y una débil demanda global.

Producto de lo anterior, el promedio del mes bajó a US$ 3,35303 y el anual a US$ 3,58637 por libra.


Una serie de datos económicos débiles sobre el empleo y la actividad fabril en Estados Unidos han deprimido los precios. A la vez, la demanda de China -que consume el 40% del cobre global- ha sido decepcionante.”[1]

La economía chilena, que en medio de la recesión o muy lento crecimiento de la economía mundial exhibe tasas relativamente altas de crecimiento, se ha beneficiado de los altos precios del cobre y otros commoditties, impulsados por el crecimiento chino. Sin embargo, las perspectivas apuntan a una ralentización del crecimiento del gigante asiático, que reduciría la demanda de cobre. En este sentido, la caída del precio del metal rojo, indicaría una tendencia y no una simple oscilación momentánea. En un artículo[2] sobre el tema de la economía china, Martin Wolf, el analista económico principal de la prestigiosa revista Financial Times sostiene que en la próxima  década el crecimiento de China se desacelerará, la pregunta es si será de manera suave o abrupta.

Un informe preparado por los economistas del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado (DRC) de China, titulado “Proyección a diez años: caída de la tasa del PIB potencial y comienzo de una nueva fase de crecimiento”, indica que “el crecimiento se desacelerará de más de 10% al año desde 2000 a 2010 a 6.5% entre 2018 y 2022.” Caída consistente con la desaceleración del año 2010. Los autores del estudio esgrimen varias razones: “Primero. El potencial para la inversión en infraestructura se ha “contraído en forma notable”, con su porción en activos fijos cayendo desde 30% a 20% en la última década. Segundo, los retornos sobre los activos han caído y la sobrecapacidad se ha disparado. (…) China estáobteniendo menos crecimeitno pro cada dólar de inversión.  Tercero, el crecimiento de la oferta de empleo ha caído fuertemente. Cuarto, la urbanización sigue creciendo, pero a una tasa que se va descelerando. Finalmente están creciendo los riesgos en las finanzas de los gobiernos locales y en bienes raíces.”

Wolf recuera que el propio ex ministro Wen Jiabao a menudo afirmaba que  el crecimeitno ha sido “desequilibrado, descoordinado e insostenible. “Esto es cierto en una serie de dimensiones (…) un cambio desde una economía de alta inversión y alto crecimiento a una economía de baja inversión y bajo crecimiento es bastante compleo. Puede conllevar al menos tres riesgos. Primero, si el crecimiento esperado cae desde 10% a, digamos, 6%, la tasa necesaria de inversión en capital productivo colapsará (…) Si es rápido, tal caída causaría una depresión. Segundo, se ha producido un gran salto en el crédito junto con una dependencia en los bienes raíces y otras inversiones con retornos marginales.”[3]

La revista de trabajadores china, China Worker, que se publica en la web en chino e inglés, publicó un artículo[4] del que a continuación extractamos un par de párrafos, en  el texto se sostiene que el año 2012 “fue un “annus horribilis” para el régimen chino, con la fuerte desaceleración de la economía, un empeoramiento de la crisis de la deuda y el creciente sentimiento antigubernamental que ha producido las grietas más graves en su fachada de “unidad” durante más de dos décadas. A primera vista se trata de un giro de los acontecimientos incongruente dado el muy publicitado  “milagro” económico de China. La dirección saliente del presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen parece en la superficie de las cosas haber  diseñado la más notable racha de crecimiento económico nunca vista. En términos de dólares, el PIB de China se cuadruplicó durante la década de Hu-Wen (2003-12), con un crecimiento promedio anual del 10,6 por ciento.

Hace una década, Gran Bretaña, Francia y Alemania eran cada una más grande en términos de producción económica que China, al igual que Japón. China hoy empequeñece a estas economías. En 2012, según la OCDE con sede en París, China superó a la zona euro de  17 estados, con una mayor proporción del PIB mundial, y está a punto de superar a los EE.UU. en algún momento de la próxima década. En la década de Hu-Wen, el consumo de electricidad de China se cuadruplicó,  su red de autopistas se multiplicó por más de tres y la propiedad de vehículos privados se incrementó 8 veces. El número de empresas chinas en la lista Fortune 500 (lista de las empresas más importantes del mundo medida por ingresos) aumentó de 11 a 79, la segunda más grande después de los EE.UU.

Sin embargo, los frutos del crecimiento económico no han sido compartidos por la mayoría de la población. La creciente ola de protestas masivas, con un estimado de 180,000 incidentes en 2010, es uno de los muchos indicios de que el descontento popular ha alcanzado el punto de ebullición. Las políticas pro-capitalistas del gobierno de Hu-Wen han ampliado la brecha de desigualdad de la riqueza, ahora entre las más extremas del mundo. Cuando Hu llegó al poder, no había multimillonarios en dólares en China. Este año hay 251, lo cual sólo es superado por los EE.UU. Siete de estos multimillonarios asistieron al 18 º Congreso del Partido Comunista Chino como delegados. Al mismo tiempo, casi 500 millones de chinos viven con menos del equivalente de 2 dólares de EE.UU. por día, y según el Banco Mundial, la mitad de la población de China carece de acceso básico al agua potable.”[5]

En los próximos años China enfrentará una crisis de expectativas, la caída de sus tasas de crecimiento al lado de una desigualdad grosera, junto con el fin de la promesa de una mejora rápida de las condiciones de vida para el grueso de la población. Como se ha visto en los últimos años, esto se traducirá en el aumento de las protestas y luchas sociales.

Para países exportadores de materias primas y productos agrícolas con bajo valor agregado, como Chile o Perú, cuyo crecimiento ha sido impulsado por la locomotora china, la perspectiva de la caída del crecimiento y la inversión en China, combinado esto con el ciclo recesivo de las economías más desarrolladas, plantea un panorama sombrio.

 


 

[1] Terra. 4 de abril de 2013. “Cobre cae y alcanza su menor valor en ocho meses”.

http://m.terra.cl/noticia?n=201304041228_AGE_82123145&a=economia&s=6&c=economiaultimasnoticiascl&e=

 

[2] Pulso. 3 de abril de 2013. Martin Wolf. “Por qué China podría tropezar”.

[3] Ibid.

[4] China Worker. 28 diciembre 2012. China: What changes can we expect from Xi Jinping?http://www.chinaworker.info/en/content/news/1920/

[5] Ibid

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