¿Desaparece la industria manufacturera en nuestro país?

El cierre este mes de la fábrica de calzados Guante, que deja sin trabajo a 283 trabajadores, es el corolario de un ataque sostenido a la industria manufacturera nacional desde inicios de los años 90.

Calzados Gacel y calzados Albano en Concepción, cerraron el 2018.

Según datos de Diario Financiero, la industria del calzado se redujo en un 86% desde 1991, pasando de fabricar 35 millones de pares de zapatos, a solo cinco millones.

Pero no solo la industria del calzado está viendo su fin, el cierre el año pasado (2018) de la planta azucarera de Iansa en Linera fue un duro golpe para los habitantes de la región, dejando 4.000 personas afectadas directamente. También han cerrado recientemente la grifería Nibsa, Fensa y Mademsa, Pastas Suazo en Curicó, Cial en Temuco, Maersk en San Antonio, entre otras.

El cierre de distintas industrias manufactureras nacionales obedece a la apertura total a mercados externos. En el textil y el calzado, la manufactura nacional no ha logrado competir con los bajos precios de los productos asiáticos, por lo que muchos empresarios, como en el caso de Gacel y Guante, han resuelto mantener la marca pero comprando el producto fabricado en el extranjero.

La desprotección de la industria nacional con la implementación de tratados comerciales que abren el mercado local sin ninguna regulación, unido a una legislación laboral ha convertido a los trabajadores en el daño colateral de las políticas de gobierno (de los distintos gobiernos desde los 90) que solo buscan maximizar la ganancia de un sector de la población, el gran empresariado.